Buenos Días Estimados Hermanos:

Agradezco infinitamente al Obispo por darme la oportunidad y el privilegio de dirigirme a ustedes a través de un Mensaje Dominical., cuyo contenido está relacionado con la autosuficiencia.
Debemos recordar que todos los miembros de la Iglesia tenemos responsabilidades relacionadas con el bienestar, las cuales son el ser autosuficientes y cuidar del pobre y el necesitado.

Como hijos de nuestro Padre Celestial, confiamos en El para que nos sostenga en todo lo que hagamos. Todo lo que está en el cielo y en la tierra le pertenece y El nos ha dado todo lo que tenemos: nuestros talentos, nuestras habilidades y todos los bienes materiales. En otras palabras, nos ha dado la mayordomía sobre las cosas con las que nos ha bendecido.

Dios jamás nos abandona, pero tampoco hace por nosotros aquello que nosotros podemos hacer por nosotros mismos.

El Señor nos ha mandado a utilizar las cosas que hemos recibido de El para mantenernos y mantener a nuestra familia.

Cuando hacemos esto, entonces somos AUTOSUFICIENTES.
En D y C 78:13-14; se nos manda a todos y cada uno de los miembros de la Iglesia, a ser autosuficientes e independientes y esta responsabilidad ha sido reiteradamente explicada por nuestros actuales profetas.

Se nos ha dicho que: ?La responsabilidad del bienestar social, emocional, espiritual, físico y económico de cada persona, descansa primero sobre sí mismo, segundo sobre la familia y tercero sobre la Iglesia si es un fiel miembro de ésta.

?Ningún miembro fiel, Santo de los Últimos Días, que esté física y emocionalmente capacitado, cederá voluntariamente la carga de su propio bienestar o del de su familia, a otra persona, sino que mientras pueda, bajo la inspiración del Señor y con sus propios esfuerzos se abastecerá a sí mismo y a su familia con lo que les haga falta espiritual y temporalmente en la vida.

Si nosotros aceptamos responsabilidad de nuestro propio bienestar y el de nuestra familia, estaremos en mejores condiciones de mantenernos en el diario vivir, estaremos mejor preparados para enfrentarnos a las adversidades sin tener que depender de otras personas; así honraremos a la vez la sagrada relación que el Señor a establecido entre marido y mujer y entre padres e hijos.

Es posible que en algún momento de nuestra vida, pueda haber una época en la cual no podamos hacer frente a nuestras necesidades sin la ayuda de otras personas. En estas circunstancias primero debemos recurrir a nuestra familia, y luego, si fuera necesario, a la Iglesia.

Como parte de su Iglesia, el Señor ha organizado la manera de ayudar mediante el Plan de Bienestar a los miembros en estas circunstancias, mientras éstos tratan de recuperar su autosuficiencia.

Hace muchos años atrás, la Primera Presidencia, aclaró el propósito del Plan de Bienestar de la Iglesia, y manifestó: ?Nuestro propósito principal era establecer, hasta donde fuese posible, un sistema mediante el cual se acabara con la maldición de la ociosidad, se abolieran los daños de la limosna y se establecieran una vez más entre nuestra gente la independencia, la industria, la frugalidad (sobriedad ? parco en el comer y beber) y el auto respeto. El designio de la Iglesia es ayudar a la gente a ayudarse a sí misma. El trabajo ha de ocupar nuevamente el trono como principio gobernante en la vida de los miembros de la Iglesia.?

A fin de mejorar nuestra AUTOSUFICIENCIA, debemos prepararnos en los siguientes aspectos: Educación, salud y trabajo.

Entendiendo que cada uno de estos aspectos requiere profundizar más y esto implica tiempo, en ésta oportunidad solamente señalaré qué debemos hacer en cada caso:

EDUCACIÓN:
? Mejorar nuestra habilidad de leer, escribir y llevar a cabo ejercicios básicos de matemáticas.
? Estudiar las Escrituras y otros buenos libros.
? Aprender a comunicarnos eficazmente con los demás.
? Aprovechar las oportunidades que se nos presente para ampliar nuestro conocimiento.

SALUD
? Obedecer la Palabra de Sabiduría.
? Hacer ejercicios con regularidad.
? Obtener adecuada asistencia médica y dental, si fuera posible obtener una póliza de seguros.
? Mantener limpia nuestra vivienda y sus alrededores.
? Evitar las substancias o costumbres que puedan dañar nuestro cuerpo o nuestra mente.

TRABAJO:
? Elegir una buena ocupación y luego prepararnos para obtenerla.
? Capacitarnos y obtener la experiencia necesaria para llegar a ser diestros en nuestro trabajo.
? Ser diligentes, buenos trabajadores y dignos de confianza.
? Prestar un servicio honrado por el pago y los beneficios que recibamos.

Ruego que todos seamos responsables de nuestro propio bienestar y el de nuestra familia, en el nombre de Jesucristo, Amén.